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Amaxofobia

El miedo a conducir afecta a demasiados usuarios

Es bueno tener algo de miedo. Tener demasiado miedo es pánico. El pánico es malo y no te deja pensar ni respirar. Si pusiéramos en una balanza la cantidad de miedo que pasamos a lo largo de toda una vida nos daría susto. Los imbéciles no tienen miedo porque el canguelo es propiedad de quienes se preguntan cosas acerca de lo que les rodea. Alguna vez me he planteado visitar el despacho de un psicólogo para contarle mis pavores. El caso es que no conozco a ningún licenciado, en ajustar pensamientos, que se merezca una sesión continua con un tipo tan loco como el que suscribe; por mi parte sería todo un delito, por el suyo una imprudencia. La amaxogobia tiene que ver con todo esto, miedo irresistible a ponerse al volante ante determinadas circunstancias. Hay quien no soporta las autovías y sus posibilidades de aceleración, quien se aplatana con el mero hecho de ponerse al volante y asumir el riesgo que supone rodar por el asfalto; miedo a los atascos, a la falta de aparcamientos, a la desesperación de los semáforos, a los frenazos traicioneros, a los imprudentes que tanto abundan. Si consiguiéramos atajar tanto acojonamiento aumentarían los siniestros que no tienen remedio. El miedo a conducir conlleva una sobredosis de respeto. Lo malo es que hay personas que no conducen porque no superan la barrera de la llave de contacto. Con lo difícil que se ha puesto eso de sacarse el carné, se me antoja una limitación que no tiene nombre dejar el coche en el garaje y buscar excusas. Todos somos amaxofóbicos, pero algunos no tenemos más remedio que diluir el temor a las calzadas con el trasiego diario. Las caravanas me ponen nervioso y quien me conoce bien lo sabe. Es una putada estancarse donde no hay salida por delante o por detrás. No hay salida, me da miedo.
En una ciudad del sur de España un tipo comenta en el periódico cuestiones sobre el miedo. No es un psicólogo, tampoco esgrime un título que tenga que ver con los entresijos de lo consciente. Para el recelo no hacen falta diplomas y sobran los consejos, amaxofobia.

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