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El móvil del crimen

La penas por conducir y utilizar el teléfono van a endurecerse

Hay tantas cosas para volverse majareta que ni en los manicomios guardan memoria de tanto despilfarro. Ponerse a la escucha de un móvil mientras se conduce es una locura. Te pueden quitar tres puntos y hacer que apoquines una multa de un montón de euros euros, con lo jodido que está eso de arrejuntarlos. El atajo de los chiflados del móvil está en el manos libres, algo así como hablar sin ser visto, eso de darle al palique mientras se gobierna el coche mirando al frente. Las distracciones al volante suponen un porcentaje demasiado elevado de muertes sobre el asfalto como para que la DGT las ignore. Y la DGT, con sus asesores, están llevando a cabo una persecución indiscriminada sobre aquellos que se atreven a comunicar o a ser comunicados mientras viajan. Ponerse el aparato en la oreja es un malabarismo que ahora puede costarnos demasiado. Recuerdo que el viejo Chape me dijo una noche de taberna que la belleza de que alguien pregunte por ti está en el detalle. Ahora, como se han puesto las cosas, el detalle puede acabar en las arcas del Estado. No se debe hablar mientras se conduce y todos lo sabemos. Quien espera una noticia, sea buena o mala, tiene un giro a la cuneta que le puede permitir darse un respiro de conversación.

La policía se está poniendo las botas porque hacen lo que le manda quienes, a buen seguro, han respondido a una llamada en tránsito. La vida nunca dejará de ser injusta y eso es lo maravilloso de la vida. Buscarse la vida. Cuando algún lector me comenta que lo del teléfono es sólo una manera de distraerse, que hay otras formas de obnubilarse mientras se conduce, como sintonizar una frecuencia de radio o gritarle a los niños que dejen de menearse en los asientos de atrás, le respondo que tiene toda la razón del mundo y que con eso no se come. Tener la razón es un premio que nos da el desconocimiento de los demás. La gente sigue sin saber que facturar a Telefónica desde el coche tiene premio.

Atendemos llamadas, escribimos mensajes, miramos el callejero y hasta ponemos música, todo con el móvil mientras conducimos. La utilización del móvil es la principal causa de siniestralidad en las carreteras. De las 600 muertes que se produjeron el pasado año en las carreteras por salida de vía, una buena parte tuvo como causa el uso del teléfono móvil. Por eso, la fiscalía ha exigido una investigación más exhaustiva por parte de los policías.

La utilización del móvil mientras se conduce se considera imprudencia grave si provoca un accidente. Si se produce un fallecimiento, la pena oscila entre uno y cuatro años de prisión. El año pasado hubo 88.283 denuncias por manipulación del móvil mientras se conducía.

En fin, en una ciudad del sur de España, las sirenas gastan todo el destello en perseguir a quienes desconocen que hablar desde el coche puede ser malo para la cartera. Entretanto, a un ministro que ha votado la mayoría, se le ocurre que encender un cigarrillo distrae. Fumando espero…

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