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Emergencias en nuestro camino

Ante un vehículo prioritario hay que ceder el paso sin maniobras sorpresivas.

Ambulancias, policía, bomberos y protección civil siempre tienen prioridad
cuando circulan en servicio de emergencia: aminore velocidad y, cuando sea
posible, apártese para dejar vía libre.

Las luces y sirenas de una ambulancia, un coche de bomberos o de policía suelen
poner tenso a cualquier conductor. Un momento así, mal gestionado, puede convertirse
en una situación de riesgo. Por ello, es necesario controlar los nervios y tener
muy claro qué hacer y qué no.

El Reglamento de Conductores establece que los vehículos prioritarios siempre “tendrán
prioridad de paso sobre los de más vehículos y otros usuarios de la vía cuando se hallen
en servicio de urgencia”; es decir, cuando lleven encendidas las señales luminosas (amarillas
o azules) y las acústicas, o solo las luminosas.

Respecto a los conductores de emergencias, dicho reglamento indica que “podrán circular
por encima de los límites de velocidad y estarán exentos de cumplir otras normas o señales”,
pero ellos serán responsables en caso de accidente. Si las órdenes proceden de agentes, deben
obedecerlas siempre.

Para el resto –conductores de turismos y motos, peatones, ciclistas…– en estas situaciones
lo primero es saber de dónde viene el vehículo prioritario, mirando hacia delante y por los
espejos. Una vez localizado, cuando se aproxime es obligatorio colaborar con él para que pueda
pasar fácil y rápidamente, siempre sin causar riesgo a otros usuarios, adoptando “las medidas
necesarias para facilitarle el paso, apartándose o deteniéndose si fuera preciso”.

Pero ciertos lugares, como intersecciones, glorietas o atascos (ver infografía), son especialmente
críticos y es necesario extremar las precauciones.

CRUCES: PRECAUCIÓN.

Las intersecciones son uno de los puntos críticos para los vehículos de emergencias. De hecho,
el Reglamento de Circulación destaca que, aún en un servicio urgente, los conductores de vehículos
prioritarios deberán asegurarse de que no hay peligro antes de pasar intersecciones sin prioridad y
solo podrán maniobrar cuando no haya peligro para los demás usuarios: “Cuidarán de no vulnerar
la prioridad de paso en las intersecciones de vías o las señales de los semáforos, sin antes adoptar
extremadas precauciones, hasta cerciorarse de que no existe riesgo de atropello a peatones y de que los
conductores de otros vehículos han detenido su marcha”.

Cabe recordar que el atropello de un vehículo prioritario como una ambulancia o un coche de bomberos,
puede resultar mucho más lesivo debido a la altura del punto de impacto del vehículo.

Las glorietas también pueden ser puntos ‘calientes’ durante una emergencia –con frecuencia, a altas
velocidades–, ya que muchos conductores no respetan la prioridad en el cambio de carril previo a
la salida. Tampoco con vehículos prioritarios en servicio de emergencia. “Incluso con luces y sirenas
encendidas hay conductores que se cruzan por delante, obligándonos a frenar fuerte. Una desaceleración
brusca puede ser fatal para un paciente inestable y el personal sanitario que le atiende”, explica
Tomás Díaz, conductor-técnico en emergencias sanitarias con 30 años de experiencia.

Así, la velocidad es uno de los principales factores de riesgo para el vehículo prioritario. También
las condiciones meteorológicas y de la vía: “Adecuamos la conducción a las condiciones, aún en
traslados de extrema urgencia: pavimento deslizante, lluvia, niebla, hielo, nieve… Todo se tiene
en cuenta”, apunta Tomás Díaz.

ATASCOS, ACCIDENTES.

La colaboración de los conductores también es necesaria para dar paso a un prioritario en una vía
colapsada. Para habilitar un carril central, deberán abrirse a su derecha en vías de doble sentido,
y a derecha e izquierda en las de un solo sentido. E incluso detenerse si fuera preciso. Comportamientos
como avanzar detrás del vehículo prioritario son irrespetuosos, y además entraña un riesgo de
colisión con el prioritario si este frena súbitamente.

Por otra parte, cuando se produce un accidente es frecuente que coches de policía y ambulancias
queden detenidos en la vía para atender a las víctimas, mientras el tráfico sigue fluyendo. En casos
así, circule con las máximas precauciones y sepárese todo lo posible del personal de emergencias en
la calzada. Y recuerde: si reduce la macha o incluso si se detiene a curiosear solo provocará más
retenciones e incluso riesgo de alcances.

“Los conductores de emergencias estamos entrenados para valorar los riegos en cada situación: cuando
nos acercamos no deben ponerse nerviosos, ni conducir aislados o distraídos con la música o el teléfono,
ni sorprendernos con maniobras bruscas”, explica Díaz.

Vehículo prioritario  a la vista: ¿qué hacer?

Observe con frecuencia los retrovisores para detectar si algún vehículo prioritario en servicio se
aproxima a usted.
Cuando esté cerca…
1 Mantenga su trayectoria.
2 Aminore progresivamente la velocidad, sin frenadas bruscas.
3 Si es posible, observe, señalice y muévase hacia un lado.
4 Si no puede apartarse, mantenga la calma y no haga maniobras sorpresivas.
5 Obedezca las instrucciones del personal de emergencias, en su caso.

Fuente: Revista Tráfico y Seguridad Vial.

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